entre algunos arboles se divisaba la imagen de una hermosa sacerdotiza, la cual portaba una vestimenta de color blanco y rojo, en la espalda llebaba un arco y flechas, la tranquilidad del rostro de la miko, parecia imperturbable, pero, eso era mentira, continuo caminando obcervando lo que habia a su alrededor e manera discreta, era un lugar distinto al que a ella estaba acostumbrada, al parecer había permanecido entre los muertos por mucho tiempo, ahora dudaba si en verdad era buena idea andar por un lugar como aquel, tan, extraño.