Soshi se paró y juntos salimos tomados de la mano. Hasta ahora me sentía cómoda aunque eso de que saliéramos a la lluvia a mojarnos. Buen, buen ... Ya le dije que sí, y quizás no fuese tan malo. Cuando salimos del local, nuestros cuerpos estuvieron automáticamente mojados. De nuestros cabellos caían diminutas gotitas y nuestras ropas se apegaban a nuestra piel.
Nuestras manos aún estaban unidas.
Le miré a los ojos y le pregunté. - ¿Y ahora que quieres hacer, Soshi?.- La lluvia a cada segundo se intensificaba más y más. Pero a pesar de eso, no me incomodaba en lo absoluto. Y pensaba que estar bajo la lluvia me afectaría, más que anda por enfermarme y no me conviene estar así, si quiero encontrar trabajo ...