ÍndicePortalFAQRegistrarseConectarse

Compartir | 
 

 Una de queso jamón... ¿y qué mas?

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Snow~
Ciudadano.
Ciudadano.


Masculino
Edad: 16
Localización: ¡PUH QUÉ!
Cantidad de envíos: 283

MensajeTema: Una de queso jamón... ¿y qué mas?   Dom Nov 21, 2010 7:46 am

Ser pizzero no es precisamente un trabajo sencillo para alguien tan olvidadizo como yo, sobre todo si tienes que entregar más de cincuenta o sesenta pedidos al día por toda la ciudad, más de una entrega tardía han notificado al jefe de mi parte, aún me cuesta creer como no me echaron a patadas del curro, daré pena, o simplemente, que después de todo, en mis cosas seré bastante bueno. Era un sábado noche, me tocaría unos días de descansito, pero entre las fiestas que montan los sábados, la pereza de cocinar las personas los fines de semana, lo cabrón que puede llegar a ser un jefe, y la final de la Champions League, todos los pizzeros estábamos obligados a ir de un lado a otro en nuestra moto para entregar los pedidos pertinentes a sus destinatarios, y más en una ciudad tan grande en la cual, al menos más de mil personas piden pizza a la pizzería más importante de la ciudad. Hoy me tocaba cubrir algunos puestos de más, pedidos de más, y una pereza tremenda.

- ¡Snow! Tienes trabajo. - me llamó la atención una cocinera. Con un suspiro bastante pesado y con mucha pereza me levanté de mi asiento dejándolo libre para otra persona y me acerqué hacia donde clamaban mi nombre. La simpática cocinera tenía sobre la palma de su mano derecha dos cajas de pizza, como siempre, grandes. Me las entregó y las agarré con suavidad y cuidado de no moverlas demasiados, al estar salidas recién del horno, tenían a deshacerse de forma fácil, y eso no es muy agradable de comer después. Me dió seguidamente de la caja un papel donde venía la dirección de la persona que había pedido aquello, por suerte, no muy lejos de allí. Suspiré nuevamente y me emprendí en el periplo de la entrega de pizza. Antes de montarme sobre la moto coloqué las dos cajas de cartón con el alimento en su interior en el compartimento trasero. Me monté sobre la moto, y sin molestarme en ponerme el casco, arranqué el frío motor de la moto, sonando así un ronco rugido de este, señalando que aún no estaba del todo preparado para arrancar.

- Dónde demonios quedará esto... - murmuré observando al papel que contenía escrito con lápiz y mala letra la dirección de destino. Suspiré y negué con la cabeza un par de veces guardando el papel arrugado en el bolsillo de mi pantalón y arranqué la moto por fin. La travesía duró más o menos cinco minutos, saltándose algún semáforo y yendo a más velocidad de la permitida, pero la seguridad vial de la ciudad no era de la mejorcita, pero eso locos de por aquí montaban sus propias carreras en plena avenida central sin recibir pena a cambio. Aparqué la moto lejos del portal de la casa, sobre la acera, seguro que serían unos minutos lo que estaría en la casa, por lo que no supondría ningún ponerla ahí. Saqué las cajas de la deliciosa pizza del compartimento y cerré después. Di media vuelta y comencé a caminar hacia la puerta de la casa donde aquella persona esperaba una cena rápida. Era una casa bonita, pintoresca, de mi agrado, algo parecido a la mía la verdad, aunque con colores diferentes, como podía comprobar, o al menos me imaginaba, una mujer vivía allí. Me coloqué encima del felpudo y pulsé el timbre, a la espera de que me abriesen.
Volver arriba Ir abajo
Hina



Femenino
Edad: 19
Localización: Pues por ahí o_ó
Cantidad de envíos: 30

MensajeTema: Re: Una de queso jamón... ¿y qué mas?   Miér Dic 08, 2010 6:01 am

Por fin llegaba a casa después de un largo día de trabajo en la discográfica. Me dolían bastante los pies por estar casi todo el día de pie y con tacones, así que nada más entrar los dejé mal puestos en un rincón del recibidor. Ya en el salón, dejé encima de uno de los sillones mi abrigo y mi bolso. Tumbándome en el sofá, encendí la televisión para ver si había algo entretenido y como solo había programas basuras de cotilleo y amoríos baratos, lo dejé en una cadena que estaba en anuncios. Me estiré bostezando y me quedé mirando un anuncio de pizzas. Al instante, me rugió la barriga. Alargué el brazo para coger el teléfono y marqué el número de la pizzería. Una voz juvenil comenzó a hablar atropelladamente diciendo no sé que de hola y no sé que de ofertas. Lo saludé también y le pedí una pizza mediana de jamón y queso. Me respondió con el precio, el tiempo que tardarían y un buen provecho. Después, colgó. Hice un mohín de disgusto pero luego pensé que estarían muy liados.

Como la pizza tardaría media hora decidí darme una ducha rápida con agua caliente para relajarme un tanto así que me levanté perezosa del sofá. Mientras iba hacia el lavabo, iba dejando un camino de ropa. Una camisa por allí, la falda por allá… Sí, lo sé, soy algo desordenada. Dejé que el agua fuese cayendo mientras me quitaba los calcetines y me hacía una coleta alta para no mojarme el cabello. Entré y dejé que el agua caliente me cayera sobre los hombros, relajándolos. Suspiré por el gusto que me ofrecía algo tan simple como una ducha caliente y cerré los ojos, quedándome unos minutos así. Empecé a enjabonarme el cuerpo a conciencia. Siempre me gusta estar impecable aunque de momento no planee quedar con nadie. Una vez limpia, me quedé de nuevo debajo del agua un largo rato. Cuando me dio por mirar el reloj me sorprendí ya que estaría a punto de llegar la pizza y yo aún estaba en la ducha. Cerré el grifo y salí del baño, secándome de forma apurada. Fui a mi habitación y de un cajón cogí un conjunto de ropa interior violeta pálido. Me lo puse a correprisa. Estaba acabando de abrochar el sostén justo cuando oí el timbre. Maldije por lo bajo y me puse la primera camisa que vi. Cuando estaba ya a punto de abrir la puerta, el espejo de la entrada me mostró que había cogido una camisa que precisamente, no tapaba mucho. Maldije de nuevo por lo bajo y aún así abrí la puerta, escondiendo mi cuerpo detrás de la puerta.

- Hola, disculpa la espera –sonreí-. ¿Puedes dejar la pizza en la mesa del salón? Voy a buscar el dinero.

Y dicho esto desaparecí dejando la puerta abierta yendo de nuevo hacia mi habitación, rebuscando en uno de los tropecientos bolsos que tenía, algo de dinero. Al cabo de un par de minutos salí y me dirigí al repartidor sin recordar que a penas estaba vestida.

- Aquí tienes –le dije tendiéndole el billete-. Quédate con el cambio, por las molestias de la espera y eso.

Volver arriba Ir abajo
 

Una de queso jamón... ¿y qué mas?

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.

 Temas similares

-
» CALZONE DE PIÑA Y JAMON
» El gato y el ratón... ¿quién dijo queso? [Evan Murdock]
» Albóndigas rellenas de queso con salsa de cebolla
» Aqui es donde venden pizza con doble extra-queso?
» feliz dia del queso....DIGO feliz cumple LAVY!

Permiso de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Mangetsu-rol :: » Bienvenida y Primeros Pasos. « :: ••Viviendas.-