Damon

 Edad: 19 Localización: Donde la soledad me guie Cantidad de envíos: 125
 | Tema: Aquella luna Carmesi Lun Sep 06, 2010 3:27 pm | |
| La noche estaba en su total dominio, el frio de la noche y la oscuridad rondaba por los largos pasillos y extensos pasillos que algunas vez en el dia fueron pisados por adolecentes de otro mundo. Un color carmesí rondaba por las extensas nubes que recorrían aquella luna llena inminente que a su vez era de gran ayuda por aquel Lican, que ahora, se encontraba en su total normalidad, El fenómeno había ocurrido, los planetas se habían alineado creando una energía en la mayoría de los lobos y bestias que asechaban en el lugar, afectándole a su mitad Lobo mas de lo normal convirtiéndolo en un busca problemas.
No fue mucho lo que paso cuando la pelea había terminado, quedando muertos mas de unas docena de lobos mutantes que rondaban las areas escolares donde inminentemente el se adentro. Soltando todo su poder, garras y colmillos mas grandes que antes se veian a simple vista, sin contar además la indiscriminada desnudez que cubria su torso abriendo una de las puertas de este para entrar a la fuerza.
Los pasos cada vez mas se hacían mas fuertes mientras que el sonido de estos se escuchaba en cada rincón del lugar, haciéndose presente los blancos ojos que ahora llevaba consigo; Sala por sala pasaba sin cuidado, mirando todo a su alrededor con ganas de matar y ver sangre, era lo único que quería, acompañado de rabia y odio que le atrenuian su persona un rasgo mas tenebroso que normalmente.
Lentamente pasaba por los casilleros mientras una luz pasaba por aquellas ventanas, una luz, una liuz carmesí cruzaba aquel pasillo llegando a pies de una sala en particular, haciendo que el tornara su atención en aquella habitación entrando y viendo la variedad de instrumentos que se disponía, ahora, en sus manos, viendo de reojo todo.
Pero algo lo llamo mas que a todo el resto, una guitarra eléctrica tomandola en sus manos para verla un poco mas de cerca, una oscura con rayos rojos eran los que resaltaban en esta, poniéndosela y comenzando tocar algunas notas, familiarizándose con esta se fue a prender aquel gran amplificador que se disponía, para comenzar a tocar los primeros acordes para empezar aquella canción, acercándose al micrófono disponiéndose a cantar sin pensar mas.
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.Lya. Ciudadano.


 Edad: 21 Localización: Donde el viento sopla Cantidad de envíos: 1055
 | Tema: Re: Aquella luna Carmesi Lun Sep 06, 2010 6:23 pm | |
| Ya había pasado bastante tiempo desde que no ponía un pie en las calles de Mangetsu. Su viaje había sido largo y no muy más grato que digamos, pero aún así conservaba una vaga sonrisa en sus labios delgados, ahora secos por no habérselos humectado con continuidad, aunque posiblemente el motivo de aquellos labios partidos era por la falta de agua que traía consigo. Estaba cansada, agotada y apenas podía mantenerse de pie, más por el sol que hacia a esas horas de la tarde, se convertían en un verdadero martirio. Por suerte, como aún existen gente buena y generosa, una señora de no más de cincuenta años le regalo un vaso de agua, incluso la estaba invitando a quedarse ese día, para que pudiera descansar y estuviera repuesta al día siguiente, pero tuvo que negar aquella generosa invitación. Lya era de aquellas personas que no le gustaba incomodar con su presencia, y el hecho de quedarse en aquella casa podría molestar a los demás miembros de ella, más por ser una extraña desconocida en la cual difícil mostrarían un comportamiento normal.
Así que sin más que decir se marchó. No recordaba que habían tantos lugares en aquella ciudad, seguramente mientras estuvo lejos hicieron muchos cambios, ya que apenas reconocía unos pocos lugares, incluso tenía dudas si eran aquellos en los que estuvo anteriormente en el pasado. Pero ya no importaba, había vuelto para iniciar una nueva vida o más bien continuar con la vida que había dejado en aquella ciudad, sin más asesinatos. O por lo menos por un tiempo.
La hora había transcurrido muy rápido y la noche ya había gobernado todo el lugar. Una hermosa noche como siempre las había recordado, especialmente por todas esas estrellas resplandecientes que decoraban el cielo. Aún así, el frío se hacia presente y sentirlo era inevitable, ya que más le afectaba a ella, por no llevar ropa adecuada para la estación correspondiente del año. ¿Otoño, invierno, primavera, verano? De verdad no lo recordaba. Ni siquiera recordaba en que día estaba o en que numero del mes. Estaban tan desconectada de todo, que aquellas cosas mínimas se le fueron de la mente.
Caminó unas cuantas cuadras y comenzó a notar que la atmósfera cambiaba drásticamente. Tornándose aun color muy parecido al rojo, así estaba el cielo, más por las nubes que aparecieron y cubriendo un tanto la luna. Color carmesí, ese era el color indicado para definir aquella rareza de la vida. No podía hacer otra cosa más que observar e imaginarse lo que podría estar sucediendo. Quizás nada anormal, pero Lya en el fondo de su alma sabía que no estaba bien, que algo pasaba y ese sentimiento, esa sensación no la dejaba tranquila. Y como si fuera un aviso o una llamada, escuchó unos gritos de unos jóvenes provenir de su espalda, eran en total cinco, que corrían como si sus vidas corrieran en juego. Ya no cabía duda, algo pasaba y tenía que descubrir que era.
Sin ni siquiera interrogar a los testigos, corrió en dirección opuesta a las de ellos. Con una mirada segura y fija al frente, al igual que los puños apretados, deseando que no haya pasado nada malo y que no hubieran personas heridas. En menos de cinco minutos llego al susodicho lugar, llevándose la gran sorpresa de los cuerpos que yacían muertos en el suelo del patio del colegio. En donde su expresión facial cambio en un dos por tres. Estaba estupefacta, con las pupilas contraídas y un tenso frío que recorría su espina dorsal.
A simple vista podía contar seis cuerpos tirados en diferentes puntos del lugar, pero tratados salvajemente, como si una bestia los hubiera atacado. Incluso esos mismos cuerpos parecían tener características sobrehumanas. Ya la historia se estaba poniendo rara y parecía película de terror, en donde en cualquier momento iba a salir un monstruo de la nada, atacando a quien se le pusiera encima. Por suerte era la vida real y no iba a suceder aquello o por lo menos no con esa amplitud de fantasía y ciencia ficción, pero podría estar equivocada, ya que la vida le ha demostrado muchas cosas sorprendente.
Fue así que por simple precaución miro dos veces consecutivas hacia a tras, no quería llevarse la sorpresa después que iba ser la nueva comida de aquella cosa que había provocado todo eso. Por cosas de la vida, no había nada. Pero fue en ese mismo instante que sus oídos agudizados escucharon una tonada, una canción, alguien cantando. Provenía del interior de la escuela y seguramente no era ningún profesor y mucho menos algún estudiante aficionado que practicaba.
-Uhm… ¿Después de la masacre viene el réquiem?...- Pensó en voz alta con una ligera sonrisa de medio labio. Y sin más demora se adentro en aquel establecimiento educativo, buscando el provenir de aquellas notas de guitarra eléctrica, al igual que la voz del hombre que resonaban por las paredes y ventanas.
No duro mucho la búsqueda, ya que tenía divisada la habitación en que posiblemente se podría encontrar, y sin modales correspondientes, abrió de par en par la puerta del auditorio. Musitando nuevamente las palabras que había pensando antes de entrar. -¿Después de la masacre viene el réquiem?- Sonrió ampliamente al preguntar. Sujetando la puerta desde la manilla con una mano y la otra manteniéndola afirmada contra el marco.
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