El dolor de ver a su familia pelear y morir a causa de su nacimiento era algo que perturbaba su mente, deseando no estar en ese sitio ni en ningún otro, deseando no haber nacido, ella solamente atraía muerte...sus padres siempre decían que ella era como ángel, completamente dulce, tranquila, amble, pero su abuelo, le llamaba demonio, puesto que no hace otra cosa mas que traer la muerte y dolor a la familia, aquellas palabras no dejaban de atosigar su mente, era doloroso saber aquello y mas, que con lo que ha sucedido, se podía comprobar, ya no era el ángel que sus padres decían, ahora, era solo un demonio, un demonio que según lo que dicen, nunca debió existir.
Para juliet, la única forma de olvidar un poco las cosas era escapando, su abuelo deseaba casarla para que los hijos que ella engendrara fueran perdiendo poco a poco aquella esencia de vampiro, por la cual, era detestada por cada licántropo que la veía y viceversa, a causa de su aroma a licán, era molestada por cuanto vampiro se cruzara en el camino. Por ello, solamente se sentía tranquila al estar con los humanos, sabia muy bien controlarse y ellos nunca se daban cuenta de que ella no era humana, por ende, nunca le molestaban por cuestiones como esa.
Llegada la noche, la joven de pálida piel aun continuaba sentada sobre la rama de uno de los árboles del lugar, mientras que el viento movía su ropaje, el cual era de lo mas cómodo, unos jeans, tenis y una blusa, su ropa era de color negro, solo sus tenis eran blancos. Movió un poco los pies, como si estuviera jugando, al hacer aquello recordó cuando era pequeña y jugaba con sus padres al estar esta en la rama de un árbol, tal recuerdo hizo que juliet bajara un poco la cabeza y sus ojos se humedecieran, lo único que deseaba era poder volver en el tiempo y disfrutar una vez mas la alegría de el estar con su familia, aquella que si la quería.