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Invitado Invitado
 | Tema: Temblor de cielo [P] Jue Ago 05, 2010 8:34 am | |
| Eran exactamente las tres de la tarde y no podía estar equivocada Sarha, su oído le había dicho que era esa hora por el simple hecho de escuchar las campanadas tan sonoras de una iglesia cercana. En su antiguo lugar, donde vivía, era habitual que las iglesias tocaran sus campanas cada una hora, anunciando al pueblo el tiempo exacto. Aunque no sabía si en aquel lugar llamado Mangetsu era igual, pero aun así, siguió sus instintos.
De todas formas la hora no importaba mucho, más urgente era saber en que lugar se encontraba en estos momentos. Después de estar dando unas vueltas por todo el lugar, pasando por callejones casi oscuros y saliendo por lugares que jamás había visto en su vida, reconoció que estaba totalmente perdida. Era obvio que le iba pasar aquello, era nueva, no tenía ni siquiera un mapa con el cual guiarse y simplemente se basaba en sus instintos de orientación. Grave error.
Al final, llegó aun sitio realmente alto. No sabía el nombre adecuado para definirlo, pero no por no saberlo, si no que en esos momento no podía recordarlo, eran de esas extrañas sensaciones de cuando tienes la palabra en la punta de la lengua, pero aun así no la puedes decir. – ¡Que hermosa vista!- Dijo casi gritándolo al acercarse al extremo de la baranda. Estaba realmente maravillada con tan hermosa vista panorámica, que sus manos apenas podían apretar con fuerza la barra de protección para no caerse. Era simple efecto de la emoción.
No cabía duda que se encontraba en un mirador. |
|  | | Kamui Trabajador.


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 | Tema: Re: Temblor de cielo [P] Vie Ago 06, 2010 6:06 am | |
| La mañana había sido tranquila en la librería. Sólo había venido un cliente a mirar durante media hora y después marcharse de la misma forma silenciosa con la que había entrado. Más que tranquila, se podría decir aburrida. Decidí que cerraría la tienda por la tarde y cuando fueron la una y media del medio día, eso hice. Fui a comprar algo de comida basura de camino al mirador. Desde que descubrí aquel lugar, siempre que podía y tenía ganas, me iba a comer allí. A esas horas solía ser un lugar algo solitario y eso lo hacía apacible.
Acabé de comer y tiré los desechos en una papelera cercana para sentarme de nuevo en el banco y quedarme medio traspuesto contemplando el paisaje de la ciudad. Gris, verde, azul y blanco eran los colores dominantes.
Mi vista se distrajo un segundo mirando una chica de cabello largo de color rubio pálido que se me antojaba similar al platino. Parecía encajar perfectamente con el tranquilo paisaje. No sé por qué pero en mi cabeza comenzó a sonar una molesta cancioncilla que escuché por la radio llamada No air, si mal no recuerdo. Parecía un… Bah, es una tontería… Por alguna razón aquella canción también me parecía que encajaba con ella, pero puede que me estuviese equivocando de cabo a rabo. No es oro todo lo que reluce.
Sacudí la cabeza para deshacerme de esos estúpidos pensamientos. Escuché levemente su voz y vi la manera tan despreocupada con la que se apoyaba en la barandilla. Me sorprendí a mí mismo levantándome y yendo hacia ella. La cogí del hombro, echándola levemente hacia atrás lo más cuidadosamente posible.
- ¿Sabes que es peligroso estar de esa forma?
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|  | | Invitado Invitado
 | Tema: Re: Temblor de cielo [P] Vie Ago 06, 2010 6:39 pm | |
| Habían pasado exactamente cuatro días desde que se había ido de su hogar, desde que había dejado a su madre completamente sola y sin ya ese peso encima que siempre la atormentaba. Posiblemente ahora era feliz, ya que Sarha se había ido de su lado y no estaba para que se sintiera avergonzada de ella. Y aunque las cosas tomaron aquel rumbo tan inesperado, Sarha siempre la iba a llegar en su corazón, no como un mal recuerdo, sino como un sueño a recuperar algún día. Anhelaba en lo más profundo de su alma tener una familia como la que siempre veía en la televisión, tan felices y llenas de amor. No era necesario un padre, pero si necesitaba el cariño de su madre nuevamente y si para eso era necesario haberse ido, entonces no se arrepentía de nada. Simplemente quería que ella, su madre, se sintiera aliviada de su problema. Problema que tenía nombre y apellido, Sarha Otori.
Los días habían sido difíciles, especialmente el hecho de conseguir comida y el lugar en donde dormir. No faltaba la ayuda de personas generosas que se apiadaban de ella por ser una pequeña niña y su apariencia tan frágil. Pero aún así, eso no llenaba los vacíos que existían en su vida, a pesar de que siempre andaba feliz. Justo ahora, se encontraba en un lugar completamente hermoso o mejor aún, se encontraba en presencia de una vista que no tenía palabras para ser descrito. Si no hubiera sido por esa desviación que había tomado en la calle Rossel, por problemas de construcción en vías peatonales, no estaría maravillada con tan divino paisaje. En donde se podía ver todo de diferente perspectiva, las casas, los hoteles, árboles, todo en general, se veía realmente pequeño, como si fuera una maqueta construida con el más mínimo detalle.
El viento no podía estar ausente, el mismo que movía los delicados cabellos de la chica, al igual que su vestido blanco con diminutos adornos de flores bordadas en el borde de su falda. Era un traje simple, sin grandes detalles, acompañado con un chaleco del mismo color que toda la tenida. Habiendo sol, era extraño verla usando chaleco, pero no tenía mas opción, de alguna forma debía ocultar los vendajes que cubrían todo su torso, ocultando aquella deformidad en la espalda, la misma que era causante de las burlas de su madre.
De un momento a otro, sintió en sus hombros las manos de alguien, haciéndola levemente hacia atrás. Su primera impresión fue que aquel lugar no era gratuito y que había que pagar por estar ahí, y que aquella persona que la tocaba era el cuidador que la venia a correr o simplemente cobrar el dinero de la estadía. Fue así que con un poco de temor giró la cabeza, al igual que su torso para observar de quien se trataba. Era un hombre.
-Lo siento… me distraje por la belleza del lugar y no vi que podría ser peligroso… ahora mismo me retiró… - Le contestó ante su pregunta. Bajando la mirada un poco y mostrando una sonrisa tímida, casi estando avergonzada de que alguien le llamara la atención. Aunque sinceramente no fue un reto o un regaño.
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|  | | Kamui Trabajador.


 Edad: 19 Localización: Como si te importase. Cantidad de envíos: 155
 | Tema: Re: Temblor de cielo [P] Mar Ago 31, 2010 12:04 am | |
| Sin saber porqué sus palabras me dieron un poco de escalofrío. Quizá porque me sonaron un poco cursis, quién sabe. No pude evitar resoplar un poco fastidiado por su actitud de niña buena. La palabra sumisa apareció en mi cabeza. Eso también parecía encajar perfectamente con ella. Ignorando por completo lo que le había dicho hace unos instantes a aquella niña, me senté sobre la baranda sacando una cajetilla de cigarros y llevándome uno a la boca mientras la miraba a los ojos algo distraído.
- Si quieres hacer algo no tienes que dejarlo y menos porque un desconocido te lo diga, aunque sea peligroso- digo medio refunfuñando.
Miré la cajetilla para coger el mechero que habitualmente suelo llevar ahí pero no estaba. Hice una mueca de fastidio y palmeé los bolsillos de mi pantalón en busca del mechero para prender el cigarrillo. Una vez encendido le di una larga calada y después exhalé todo el aire que tenía dentro. Guardé la cajetilla de nuevo pero me quedé con el mechero en las manos, jugueteando con el fuego, quedándome algo hipnotizado por la llama. Realmente el fuego me atraía, pero también me hacía recordar aquél fatídico día que cambió mi vida. Mientras veía la llama, podía ver también pedazos de chatarra incendiada. Gente que no pudo huir de su cinturón de seguridad y se quemaba viva. Un bonito recuerdo, realmente encantador, pensé con una sonrisa irónica. ¿Cuánto tiempo estaría con esta pesadilla personal a mis espaldas, acechando para vislumbrar el más mínimo signo de debilidad y atacar? Realmente, hay veces que me pregunto porqué no estoy en un manicomio de paredes acolchadas con gente que está tan peor que yo, que me harían sentir mucho mejor.
“¡Espero que seas infeliz, maldito perro callejero!” me dijo mi tío borracho como una cuba el día que por fin pude marcharme de su casa (por no llamarlo pocilga) y de sus tan generosos cuidados. Ha pasado bastante tiempo, pero a veces, aún puedo sentir el dolor de sus golpes, el dolor de la cicatriz en mi brazo y el sonido de fondo de su tosca voz vociferando que me tendría que haber muerto con el resto de mi familia, acusándome de lo sucedido. Maldito borracho de mierda. Ojalá le diese un coma etílico y se pudriese solo en aquella mierda de casa ahogado por su propio y asqueroso vómito.
Por la rabia comencé a apretar fuertemente el mechero hasta que sin darme cuenta se hizo pedazos en mi mano y el fuego se apagó. Solté una maldición y abrí la mano, dejando caer los restos del deshecho cachivache. Me había clavado un trozo punzante de plástico en la mano. Fruncí el cejo algo desquiciado y me lo quité de forma algo ruda, como si fuese una simple espina. Empezaron a caer unas cuantas gotas de sangre por la palma hasta llegar a la muñeca. Con la mano sana aguanté el cigarrillo que tenía en la boca y me llevé la herida a esta para ver si dejaba de sangrar. Con todo esto me di cuenta que la chica aún no se había ido a otra parte.
- ¿Qué haces aquí? –pregunté de forma más hosca de la que pretendía.
Parecía que le estaba preguntando porqué no se había largado ya, pero en realidad, le estaba preguntando simplemente eso. Por qué estaba aquí. |
|  | | Invitado Invitado
 | Tema: Re: Temblor de cielo [P] Sáb Sep 04, 2010 2:03 pm | |
| Era raro, le asustaban las alturas, incluso el simple hecho de subirse encima de una banca la aterraba y provocada el temblor de sus piernas de inmediato. Aun así, estando a cientos de metros del suelo, viendo un hermoso paisaje ante sus propios ojos, sus piernas se mantuvieron estáticas. Como si aquel simple detalle de miedo se le hubiera olvidado por unos segundos, por unos pequeños instantes para simplemente engatusarse por el paisaje de la ciudad que contemplaba. Hermosa vista para aquellos que realmente sabían apreciar las cosas bellas de la vida. Aunque sinceramente ¿Qué no es bello en esta vida? Para Sarha lo era todo, hasta la más insignificante envoltura arrugada en el suelo, empatada en barro e incluso malgastada. Tenía su belleza, su encanto, su elegancia al mostrarse al mundo como tal. Era una verdadera reliquia para aquellos que aprendieron a vivir sin los lujos y sin los vicios de ésta modernidad tan consumista y reprochadora.
Sin pensarlo mucho o mas bien haciéndolo de forma innata, dio dos pasos hacia atrás. Alejándose mínimamente de aquel hombre. Manteniendo las manos en sus costados y afirmando con tan solo las puntas de sus dedos índice y pulgar, una parte del vestido, muy cerca del borde, pero sin llegar a levantarlo o deshacer su uniformidad dada por el viento. Incluso se podría decir, que más que afirmarlo, era un simple roce de sus dedos con la tela.
-eh…- Balbuceó al notar que el hombre se había sentado sobre la baranda en la cual el mismo le había dicho que podría ser peligrosa, y mas encima sacaba un cigarro para poderlo fumar. Ambas cosas la molestaron un poco, pero no tanto para llamarle la atención, no era quien para hacer eso. Así que simplemente se concentró en mirarlo fijamente al rostro. Fue en ese entonces que escuchó salir palabras de la boca del chico y con una simple sonrisa totalmente amigable le respondió. No significaba mucho, tampoco reflejaba lo que realmente sentía, pero encontró apto en ese momento mostrar una sonrisa más que responder con más palabras, de las cuales podría arrepentirse después. Palabras que no tiene que ver generalmente con ser insultantes, pero sí de que cuestione su forma de decir las cosas e inmediatamente realizar lo contrario. Un mal ejemplo.
Siguió mirándolo como si nada, como si fuera un objeto de tanta admiración o de simple curiosidad por ser tan extraño. Pero todo lo que hacía le parecía tan curioso y tan nuevo a la vez, como el hecho de que se quedo observando fijamente la flama del mechero. Parecía estar hipnotizado, pensativo, fuera de la realidad. A pesar de todo eso no quiso interrumpir aquellos pensamientos que posiblemente pasaban por su mente, así que desapareció la sonrisa de sus labios y lo observó, de una forma más detallada a cada uno de sus movimientos.
Hubo un segundo que tuvo el impulso de impedir aquel apretar de mano con el mechero, pero su reacción fue lenta, puesto que lo hecho ya estaba. Y no pudo hacer nada más que obsérvalo como maldecía y ver como la sangre se le deslizaba por su palma a la muñeca. No pudo evitar soltar un leve suspiro de frustración y a la vez formar una sonrisa sutil en los labios, conjunto a sus ojos que divisaban el lugar, sintiendo la calida brisa de las alturas chocar con su rostro y moverle los delicados cabellos dorados que caían encima de su cara.
El “¿Qué haces aquí?” La hizo observar nuevamente al chico y sonreírle de una manera bastante amigable, casi encantadora. Como si no le hubiera importado la forma en que sonaron aquellos vocablos. –Mirando el lugar…- Musitó en voz baja, para terminar ladeando la cabeza y observar el paisaje de la ciudad. –Es hermoso estar en presencia de algo como aquello, pesar que solo lo puedes observar desde aquí… desde esta altura…- Fue esa ultima palabra que musitó que algo en su cabeza hizo “crack” y un frío escalofrío recorrió toda su espina dorsal. –Al…tu… ra…- Balbuceó apenas con un hilo de voz, girando lentamente la cabeza hacia el chico y reflejando un rostro de completo pánico, que hasta se había vuelvo mas pálida de lo que era. Estaba realmente aterraba por descubrir recién, si, recién, que estaba en un lugar que se ubicaba cientos de metros de alturas de la ciudad.
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