El placer controlaba mi cuerpo, penetrándola cada vez mas profundo y mas profundo, sintiendo aquel sentimiento entre los dos. Mis manos tocaban su trasero de forma suave, sintiéndola por completo, sus pechos chocaban con mi torso, excitándome cada vez mas, deseándola. Poco a poco la besaba aun mas profundo, jugando con su lengua a todo su dar, aumentando aquel placer entre los dos junto al calor de nuestros cuerpos que a cada segundo aumentaba entre nosotros dos. La noche se venia una vez mas en nuestro pecado, esta noche iba ser interesante a tal grado de que los dos nos desemos a todo dar.